La menopausia es una etapa natural en la vida de toda mujer, pero los síntomas que la acompañan pueden ser un verdadero desafío. Sofocos, insomnio, ansiedad y cambios de humor son solo algunas de las molestias que muchas experimentan. Frente a esto, cada vez más personas buscan alternativas naturales para aliviar estos síntomas sin recurrir a tratamientos hormonales.
Uno de los remedios más populares en los últimos años es la ashwagandha, una planta adaptógena con múltiples beneficios para la salud. Su capacidad para equilibrar el sistema nervioso, reducir el estrés y mejorar el sueño la convierte en una aliada poderosa durante la menopausia. En este artículo, exploraremos cómo la ashwagandha puede ayudar en esta etapa, cómo consumirla y qué efectos esperar.
¿Qué es la ashwagandha y cómo funciona en el cuerpo?
La ashwagandha, también conocida como Withania somnifera, es una hierba adaptógena utilizada en la medicina ayurvédica desde hace miles de años. Su principal función es ayudar al cuerpo a adaptarse al estrés y restaurar el equilibrio.
En el caso de la menopausia, su acción se centra en reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, que suele estar elevada en esta etapa de la vida. También contribuye a la regulación de las hormonas femeninas, como el estrógeno y la progesterona, lo que ayuda a minimizar los síntomas asociados con los cambios hormonales.
Desde hace tiempo, mi esposa y yo nos interesamos en los beneficios de los adaptógenos. Un día, vimos una entrevista en YouTube donde hablaban de cómo la ashwagandha actúa sobre el sistema nervioso y reduce la ansiedad. Decidimos incorporarla a nuestra rutina de suplementos para ver si realmente ofrecía mejoras en el bienestar diario.
Beneficios de la ashwagandha en la menopausia
Reducción del estrés y la ansiedad
Uno de los problemas más comunes en la menopausia es la sensación constante de ansiedad, irritabilidad y cambios de humor repentinos. La ashwagandha ha demostrado ser efectiva para reducir estos síntomas al equilibrar el sistema nervioso y disminuir la producción de cortisol.
Muchas mujeres experimentan episodios de ansiedad y estrés sin una razón aparente. La ashwagandha actúa como un regulador natural, ayudando a estabilizar el estado de ánimo y promoviendo una sensación de calma.
Equilibrio hormonal y disminución de sofocos
Los sofocos y sudores nocturnos son algunas de las molestias más difíciles de manejar en la menopausia. Estos síntomas están relacionados con los cambios en los niveles hormonales y la respuesta del sistema nervioso. La ashwagandha ayuda a modular estos cambios, contribuyendo a una disminución de los sofocos y otros síntomas relacionados con el desequilibrio hormonal.
Además, al ser un adaptógeno, la ashwagandha actúa sobre las glándulas suprarrenales, regulando la producción de hormonas y favoreciendo una transición más equilibrada en esta etapa de la vida.

Mejora del sueño y reducción del insomnio
El insomnio es otro síntoma frecuente de la menopausia. Muchas mujeres tienen dificultades para conciliar el sueño o se despiertan varias veces durante la noche sin lograr un descanso reparador. La ashwagandha tiene propiedades sedantes naturales que favorecen la relajación y mejoran la calidad del sueño.
Mi esposa y yo notamos que, después de unas semanas tomando ashwagandha, su calidad de sueño mejoró notablemente. Antes, solía despertarse varias veces en la noche, pero con la ashwagandha su descanso se volvió más profundo y continuo.
Aumento de la energía y disminución de la fatiga
La fatiga y el cansancio son síntomas comunes en la menopausia, muchas veces causados por la fluctuación de hormonas y el estrés crónico. La ashwagandha ayuda a mejorar los niveles de energía al optimizar la función de las glándulas suprarrenales y mejorar la respuesta del cuerpo al estrés.
Su acción adaptógena permite que el organismo tenga una mejor respuesta ante la fatiga, reduciendo la sensación de agotamiento y mejorando el rendimiento físico y mental.
Cómo tomar ashwagandha en la menopausia
Existen diferentes formas de consumir ashwagandha y cada una tiene sus particularidades.
- Cápsulas o comprimidos: Son la opción más práctica y garantizan una dosis exacta. Se recomienda una dosis de entre 300 y 600 mg al día, dependiendo de la concentración del extracto.
- Polvo: Puede mezclarse con agua, jugos o batidos. Se sugiere comenzar con media cucharadita e ir aumentando según la tolerancia.
- Té de ashwagandha: Menos concentrado que las otras opciones, pero sigue siendo una alternativa efectiva para relajarse antes de dormir.
Para mejores resultados, es importante ser constante en su consumo y acompañarlo con una alimentación equilibrada y hábitos saludables.

Posibles efectos secundarios y contraindicaciones
Si bien la ashwagandha es segura para la mayoría de las personas, algunas pueden experimentar efectos secundarios leves, como malestar estomacal, somnolencia o alteraciones en la presión arterial.
No se recomienda su uso en mujeres embarazadas o en personas que toman medicamentos para la presión o enfermedades autoinmunes sin consultar con un médico.
Alternativa natural para afrontar la menopausia
La ashwagandha es una de las mejores opciones naturales para aliviar los síntomas de la menopausia. Su capacidad para reducir el estrés, mejorar el sueño, equilibrar las hormonas y aumentar la energía la convierten en un aliado ideal en esta etapa de la vida.
Mi esposa y yo decidimos incorporarla a nuestra rutina después de investigar sus beneficios, y los resultados han sido positivos. No solo ha mejorado su descanso, sino que también ha notado una mayor sensación de calma y bienestar en su día a día.
Si estás buscando una alternativa natural para afrontar la menopausia, la ashwagandha puede ser una excelente opción. Como con cualquier suplemento, es recomendable consultar con un profesional de la salud antes de comenzar su consumo para asegurarte de que sea adecuada para tu caso específico.